El Oporto ofreció un amargo regreso a Mourinho en O Dragao y volvió loco a un Chelsea que se fue de vacío de Portugal. Liderados por un excelso Brahimi, los de Lopetegui dejaron en evidencia a la zaga londinense y pusieron de relieve las miserias 'blues' con los goles de André André y Maicon.
El partido estuvo repleto de ocasiones, alternativas y mil y un detalles significativos. Sin embargo, el partido será recordado, al menos en la mente de Mourinho, como el día que le robaron en su propia casa. Casi en la última acción del partido, Marcano taponó con la mano un disparo de Diego Costa que debía haber terminado con el balón en los once metros.
Me alegro por casillas que se merece lo mejor
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